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Crecer sin contratar

hace 5 días
3 min de lectura

El Imacec de septiembre rompió una racha de dos meses de caídas. La economía chilena volvió a crecer, aunque apenas un 0,2%. Y el mismo mes, el INE informó que el desempleo llegó a 9,8% en el trimestre julio-septiembre, 1,3 puntos más que un año antes, con más de un millón de personas desocupadas por primera vez.


Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y entenderlas juntas exige mirar qué sectores crecen y cuáles caen, porque no todos producen lo mismo ni ocupan a la misma cantidad de gente.


La minería fue la responsable del resultado débil. Su producción cayó 12,1%, por menores leyes del mineral y una suspensión temporal de faenas. Pero la minería tiene una particularidad que conviene tener presente: representa alrededor del 13% del PIB y emplea directamente a apenas el 3,2% de los trabajadores. Produce mucho con relativamente poca gente, aunque también genere empleo indirecto.


En el resto de la economía trabaja casi el 97% de los ocupados. Y ahí la cifra es otra: la actividad no minera creció 2% en septiembre, con el comercio y la industria manufacturera avanzando 4,5% cada uno y los servicios 0,9%.


O sea que el sector que más arrastra hacia abajo el crecimiento nacional es distinto del que más empleo genera, y los sectores donde trabaja la inmensa mayoría de los chilenos están creciendo. Queda por explicar por qué eso no aparece todavía en el mercado laboral.


La respuesta tiene que ver con cómo decide una empresa. Producir más no obliga a contratar más. Una compañía que viene de meses difíciles puede aumentar sus ventas con los mismos trabajadores, ocupando capacidad instalada que tenía disponible o extendiendo las horas trabajadas. Contratar es un compromiso costoso de revertir, y antes de asumirlo necesita estar razonablemente segura de que esa mayor demanda llegó para quedarse. Un solo mes de crecimiento no entrega esa seguridad.


Los datos del empleo confirman que esa cautela está operando. Los ocupados disminuyeron 1,1% en doce meses y los asalariados formales, 2,5%. La caída se concentra justamente en el empleo con contrato, que es el que una empresa crea cuando proyecta demanda sostenida.


Y las encuestas muestran cómo se vive esa distancia. Según Cadem, el 92% evalúa negativamente la situación del empleo, el 71% teme por la estabilidad laboral de su hogar y el 60% tiene una mala percepción de su economía familiar. El Imacec mide producción; esas cifras miden la incertidumbre con que la gente enfrenta sus cuentas, que es una variable económica en sí misma, porque un hogar que teme perder el ingreso posterga consumo y eso vuelve a frenar la demanda.


El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, había anticipado en Enade nuevos Imacec negativos por la minería y pidió mirar la recuperación no minera. Septiembre le da argumentos para esa segunda parte. El gobierno apuesta además a la megarreforma, a destrabar permisos y a incentivar la inversión, que son medidas cuyos efectos toman tiempo y a las que todavía no corresponde atribuirle el resultado de septiembre. La debilidad económica tampoco empezó con esta administración.


Ahí está el desfase que define el año que viene: las reformas necesitan tiempo y las familias necesitan ingresos todos los meses. El Imacec rompió la racha negativa y eso importa. Pero la prueba de una recuperación sostenida llegará cuando ese crecimiento empiece a generar los puestos de trabajo que hoy faltan.


Análisis completo en Youtube, Spotify y Apple Podcast.

 
 
 

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